En ocasión de ExpoManagement 2001 en Buenos Aires, Peter Drucker
vaticinaba que dentro de unos años este momento de la historia
será reconocido, por sobre todas las cosas, por el cambio en
la condición humana.
Dentro
de algunos cientos de años, cuando la historia de nuestro tiempo
se escriba desde la perspectiva del largo plazo, el hecho más
significativo que probablemente considerarán los historiadores
no será la tecnología, Internet, ni el comercio electrónico,
sino el cambio sin precedente en la condición humana.
A lo largo de la historia, muy pocos pudieron elegir
su profesión. Hasta aproximadamente el año 1900 y aún
en los países más desarrollados, la abrumadora mayoría
continuó con la actividad de su padre, si tenía suerte.
La movilidad era descendente, no ascendente.
Hoy los ejecutivos se enfrentan a diferentes elecciones.
Muchos tendrán más de una carrera, porque el ciclo de
vida laboral actual, ronda los 60 años. Tres veces más
de lo que era en 1900. A partir de estos cambios, el ejecutivo que pretenda
ser eficiente tendrá que lograrlo por sí mismo. Deberá
comenzar por mirarse al espejo y preguntarse: ¿Quiero ser la
persona que veo?. Piense que lo que usted ve es lo que todo el mundo
ve. ¿Quiero ser visto como una persona inteligente? ¿Quiero
ser visto como alguien cuidadoso? ¿Como un técnico o como
un hombre de negocios? ¿Qué debo cambiar?; son preguntas
muy importantes. Hacer de uno un ejecutivo eficiente parece muy fácil
pero no lo es. Muchos ejecutivos, brillantes y muy trabajadores, no
necesariamente son eficientes.
Conocimiento
y elección
El conocimiento nos da la posibilidad de elegir. Para tener éxito
en este nuevo mundo, primero tendremos que saber quiénes somos.
Independientemente del éxito que disfruten, no son muchas las
personas que pueden contestar estas preguntas: ¿Para qué
soy bueno? ¿Qué tengo que aprender para aprovechar mejor
mis fortalezas? y menos aún las que se atreven a formulárselas.
Paradójicamente, muchos están orgullosos de su ignorancia.
Hay personas que trabajan en recursos humanos que se enorgullecen de
no poder interpretar un balance, pero si usted quiere ser efectivo en
el mundo actual, debe poder hacerlo. Según mi experiencia, no
hay mejor manera de comprender las fortalezas y descubrir cuál
es el lugar que nos pertenece que ofrecernos como voluntarios en una
organización sin fines de lucro. Esta es probablemente la mayor
oportunidad del sector social y especialmente en su relación
con los negocios.
Tener
objetivos claros
En toda la historia de la humanidad, los que alcanzaron el éxito
-y sólo ellos- supieron cuando decir No. Siempre supieron a dónde
querían llegar y en qué lugar ubicarse. Ahora, nosotros
tendremos que aprender a hacer lo mismo y no es muy difícil.
La clave es registrar los resultados de nuestras decisiones. Cada vez
que usted haga algo que considera importante, escriba lo que espera
que suceda.
Apoyarse
en las fortalezas
En general subestimamos nuestras fortalezas. Creemos que son parte de
nosotros. Aquello para lo que somos buenos surge fácilmente pero
tendemos a creer que si algo no es muy difícil no puede ser bueno.
Como resultado, no conocemos nuestras fortalezas y no sabemos cómo
contar con ellas. La única forma de descubrirlas es mediante
el análisis de los resultados (feedback analysis). Cada vez que
usted tome una decisión o una medida clave, escriba lo que cree
que sucederá. Nueve o 12 meses después, compare los resultados
reales con sus expectativas. He practicado este método durante
20 años y, cada vez que lo hago, me sorprendo. Me demostró,
por ejemplo, que tengo una correspondencia intuitiva con los técnicos,
ya sean ingenieros, contadores o investigadores de mercado. También
me demostró que no me identifico fácilmente con los generalistas.
Tampoco conocemos bien nuestros puntos débiles. Deberemos aprender
cuál es nuestro lugar, qué debemos aprender para obtener
todo el beneficio posible de nuestras fortalezas, dónde están
nuestras debilidades y cuáles son nuestros valores. También
tenemos que aprender a conocernos mejor: ¿Trabajo bien con gente
o prefiero trabajar solo? ¿Con qué cosas me comprometo?
¿Cuál es mi aporte?
Mejorar
la productividad
Comprender nuestras fortalezas, expresar nuestros valores, saber cuál
es nuestro lugar también es esencial para enfrentar uno de los
mayores desafíos de las organizaciones: mejorar la abismal baja
productividad de los trabajadores del conocimiento. Las organizaciones
efectivas asignan a las personas las tareas que puedan hacer mejor.
Estas personas se ubican -y hasta se les permite ubicarse a sí
mismas- de acuerdo con sus fortalezas. La auto gestión ofrece
a las organizaciones cuatro maneras para desarrollar y motivar mejor
a los trabajadores del conocimiento:
•
Conocer las fortalezas de los empleados
• Ubicarlos donde puedan realizar su mayor contribución
• Tratarlos como asociados
• Exponerlos a desafíos
La
mayor ventaja competitiva de los Estados Unidos es que atrae a los mejores
trabajadores del conocimiento de todo el mundo -no solamente porque
ganan más dinero sino porque son tratados como colegas, no como
subordinados. Los trabajadores del conocimiento no creen que se les
paga para trabajar de 9 a 17, creen que se les paga para ser efectivos.
Las organizaciones que comprenden esto -y dejan de lado todo lo que
aparece en el camino de los trabajadores del conocimiento- podrán
atraer, mantener y motivar a los que mejor se desempeñen. Este
será el mayor factor de ventaja competitiva en los próximos
25 años.
Peter
Drucker
© Intermanagers, 2001